Cuando las hadas se revelan

Cuando las hadas se revelan

miércoles, 23 de julio de 2014

Mitología Catalana: El hombre de la corteza (L'Home d'Escorça)

El hombre de la corteza es un dios protector de los bosques, que vive en el Pirineo y en Vallespir, más concretamente en la flora forestal. Su principal función es  proteger la flora y  los animales salvajes del bosque.

No hay muchos más indicios de su existencia, pero sabemos que es la evolución del antiguo dios silvestre, protector de los árboles y castigador de aquellos que los dañan de alguna forma. Podría ser una evolución del culto arbóreo en Europa y representaría el espíritu de los árboles y los bosques.

Los árboles de mayo podrían estar conectados con este espíritu del árbol. También al mismo tiempo, el árbol y el Hombre de la Corteza son un símbolo del paso de las estaciones y el ciclo imparable de la vida. Se llamaban también Jan o Jans.
 


domingo, 20 de julio de 2014

Seres mágicos del País Vasco: Los Laminak


Hoy os voy a hablar de los laminak, son seres o espíritus del bosque según la mitología vasca.



Según Pierre Dubois miden una cincuentena de centímetros.      

Estos seres se encuentran principalmente en grupos, especialmente en los bosques y los ríos. No tienen una forma, género o nombre concreto ya que varian según la zona. Se les describe como duendes, hombres diminutos,  también como enanos peludos y en otras ocasiones como mujeres de proporciones normales pero imcorporando partes de un animal como pies de pato, de cabra o cola de pez (como las sirenas). 

En la versión femenina, a veces se emparejan con humanos y tiene hijos, pero en ningún caso pueden casarse, ya que no pueden pisar tierra consagrada. Se les relaciona también con los minairons (una especie de duendes mineros catalanes) ya que son trabajadores, son los responsables de la construcción de muchos puentes del Pirineo Vasco. En general son seres benéficos, aunque pueden ser susceptibles y enfadarse si abusan de ellos.

Su hábitat es el bosque y la montaña. Es allí donde se les puede ver, sobre todo por la noche. Otras leyendas hablan del tema recurrente del oro de los laminak o los secuestros de laminak por humanos y viceversa.

Parece probable que este ser o al menos su nombre provenga de la mitología griega, que habla de Lamia, un monstruo femenino. Sus características se asemejan mucho a otros personajes elficológicos como los gnomos, las hadas, etc.


Aquí os dejo diversas representaciones sobre estos curiosos seres.
                                                                                                     

viernes, 11 de julio de 2014

Reportaje de la BBC sobre los elfos de Islandia

A continuación recojo un interesante reportaje publicado por la BBC sobre los elfos de Islandia, tierra que da mucho que hablar e investigar ya que esconde fascinantes paisajes habitados por seres mágicos.

Cuando los duendes bailan
Cuando los duendes bailan...

Hace unas semanas, la construcción de una nueva carretera en Islandia tuvo que suspenderse mientras se encontraba una solución al problema de que la ruta planeada iba a importunar a los duendes o elfos que viven bajo las rocas.
Desde detrás de su escritorio en el departamento islandés de autopistas en Reikjavik, Petur Matthiasson me sonríe con calidez, pero también con firmeza.
"Permítame dejar algo muy claro desde el principio: yo no creo en duendes", declara ante los micrófonos de la BBC.
Levanto mis cejas e inclino mi cabeza en dirección a la pantalla de su computador donde están desplegados los planes de una nueva carretera en una ciudad vecina. Hay dos círculos amarillos; en uno se lee "Iglesia de los duendes" y en el otro, "Capilla de los duendes".

Matthiasson suspira.

"Ok", reconoce rendido. "Pero no es cosa de todos los días que desviemos autopistas debido a los duendes. Es sólo que en este caso, nos avisaron que había duendes viviendo en unas de las rocas que estaban en la ruta de la carretera y nosotros tenemos que respetar esa creencia".

Sonríe tímidamente y toma las llaves de su auto.

"Venga le muestro dónde viven los elfos", me dice con indulgencia.

La capilla de los duendes y la autopista

  • El trabajo de construcción de la autopista para conectar a la península de Alftanes con un suburbio de la capital Reykjavik fue suspendido cuando unos activistas advirtieron que perturbaría el hábitat de los duendes y un área protegida de lava virgen
  • La capilla, (que aparece en la foto junto con Petur Matthiasson) es una roca serrada de unos 3,5 metros
  • El asunto se resolvió en parte cuando una mujer local quien asegura que puede hablar con los duendes, se ofreció de mediadora y los duendes acordaron que el camino podía ser construido con la condición de que su capilla fuera cuidadosamente trasladada a otro lugar
  • La autoridad encargada de las autopistas no reveló el costo de trasladar la roca pero informó que pesa 70 toneladas y tendrá que alquilar una grúa

Los duendes no son como los pintan

Elfo
Los duendes no son como los pintan... en Navidad.
Las encuestas indican que más de la mitad de los islandeses creen en los Huldufolk -la gente escondida- o al menos piensan que es posible que exista.
 
Hay que aclarar que los duendes islandeses no son de la variedad verde, pequeña y de orejas puntiagudas que le ayudan a Papá Noel a empacar los regalos de Navidad. Son del mismo tamaño que usted o yo, sólo que son invisibles para la mayoría de nosotros.

En general, son una raza pacífica pero si se les falta al respeto -por ejemplo, explotando dinamita en sus casas e iglesias de roca-, no son reticentes a mostrar su descontento. Durante nuestro viaje en auto, Matthiasson me cuenta varias historias de cómo se sospecha que los duendes han causado daños en buldóceres y una serie de accidentes entre los trabajadores.

Al salir del auto en el lugar donde se encuentra la iglesia de los duendes, una despiadada ráfaga de aire helado me golpea la cara que me empuja hacia la volcánica roca negra.

El tosco paisaje islandés no es un idilio bucólico. La tierra misma hierve y escupe irracionalmente, las escarpadas montañas negras que la rodean se enconan amenazantes y, arriba, el cielo está constantemente herniado por el esfuerzo que hace para mantener flotando a las nubes de color gris plomo. Es una belleza visceral, cruda y brutal que hace que las Cumbre Borrascosas de Heathcliff parezcan una remilgada acuarela pastoral.

 "Es imposible vivir en este paisaje y no creer en la existencia de una fuerza más grande que uno", le explica a la BBC la experta en folclor Adalheidur Gudmundsdottir.
Paisaje islandés
El paisaje islandés invita a la fantasía.

Y me implora: "Por favor, no pinte a los islandeses como unos campesinos sin educación que creen en hadas, pero mire a su alrededor y entenderá la razón de que el folclor esté tan arraigado aquí".

Es además un fuerte atractivo turístico, por supuesto.



"Aquí viven duendes"

 En el camino principal del aeropuerto a la ciudad, los carteles que dicen "Aquí viven duendes" tratan de atraer a los fantasiosos para que se gasten unos dólares en visitas a aldeas de elfos, un CD de música mística o, para los menos -o quizás más- fantasiosos, una camiseta que dice "Yo tuve relaciones sexuales con un duende en Islandia".

Existe incluso una escuela de duendes en la capital, en la que diligentemente me inscribí.

Magnus, el director, es un tipo rotundo y exuberante que se comió grandes cantidades de cereal durante mi lección privada. Desafortunadamente para él, nunca ha podido ver un elfo pero sí tiene una vieja olla que aparente fue usada en una cocina de duendes para hacer estofados antes de que el fondo se oxidara.

Duendes - Magnus
Magnus con la olla que usaron unos elfos para cocinar.
Sus ojos brillaban de una manera tan malvada durante toda la clase que al final le pregunté si él mismo no era una especie de hada malévola.

No creo en hadas pero de que las hay, las hay

Con Petur Matthiasson llegamos a la cima de la roca que supuestamente es la capilla de los duendes. La reviso con detenimiento pero, aparte de uno o dos insectos buscando refugio en sus ranuras tapizadas de musgo, no veo señales de vida, ni mitológica ni de otra clase.

Matthiasson me mira con perspicacia.

"Le podría contar sobre la duende de mi familia", dice tentativamente. Lo animo a que continúe con su cuento y me entero de que su familia tenía una elfina que los protegía y les traía buena fortuna en las tierras salvajes del norte del país.

Elfina
A la familia Matthiasson la protegía una elfina, aunque Petur no lo creyera.

Cuando alguna vez se fue a un paseo en un área aislada, su padre le pidió que fuera a presentarle sus respetos y agradecerle.

"Pero como no creo en duendes, se me olvidó", dice. A pesar de que el cielo había estado nublado y había llovido, al día siguiente se levantó con el cuerpo cubierto en ampollas de lo que parecía ser una quemadura de Sol.

Al voltear para enfrentar las ráfagas de viento, nuestras miradas se cruzan. Ambos tenemos una mano agarrada a la roca con la desesperación de tahúres aferrados a un amuleto. Luego, caminamos en dirección al auto en esa complicidad complaciente de sabernos casi no creyentes.


Fuente: BBC